Una torta sencilla, con un toque campestre, ideal para quienes aman los sabores naturales y un toque de originalidad. El romero realza el sabor del aceite de oliva, y juntos crean una combinación inolvidable.
Una torta sencilla, con un toque campestre, ideal para quienes aman los sabores naturales y un toque de originalidad. El romero realza el sabor del aceite de oliva, y juntos crean una combinación inolvidable.
1 taza de Harina de Trigo (120 g)
½ taza de Azucar Blanca (100 g)
2 Huevos grandes
⅓ taza de Aceite de oliva (80 ml)
1 cucharadita de Polvo de Hornear
1 pizca de Sal
1 cucharadita de Romero fresco picado (o ½ si es seco)
ralladura de Limon o naranja (opcional)
Donde hay romero, el alma se alegra. Una torta que huele a campo y sabe a hogar.