Una torta sencilla, con un toque campestre, ideal para quienes aman los sabores naturales y un toque de originalidad. El romero realza el sabor del aceite de oliva, y juntos crean una combinación inolvidable.
Una torta sencilla, con un toque campestre, ideal para quienes aman los sabores naturales y un toque de originalidad. El romero realza el sabor del aceite de oliva, y juntos crean una combinación inolvidable.
1 taza de Harina de Trigo (120 g)
½ taza de Azucar Blanca (100 g)
2 Huevos grandes
⅓ taza de Aceite de oliva (80 ml)
1 cucharadita de Polvo de Hornear
1 pizca de Sal
1 cucharadita de Romero fresco picado (o ½ si es seco)
ralladura de Limon o naranja (opcional)
1 taza de Harina de Trigo (120 g)
½ taza de Azucar Blanca (100 g)
2 Huevos grandes
⅓ taza de Aceite de oliva (80 ml)
1 cucharadita de Polvo de Hornear
1 pizca de Sal
1 cucharadita de Romero fresco picado (o ½ si es seco)
ralladura de Limon o naranja (opcional)Precalienta el horno a 180 °C (350 °F) y engrasa un molde pequeño (redondo de 18 cm o tipo budín).
Bate los huevos con el azúcar hasta que estén espumosos y claros.
Incorpora el aceite de oliva en hilo, batiendo constantemente hasta que se integre bien.
Añade el romero picado y, si decides usar, la ralladura de cítrico.
Mezcla los secos: En otro recipiente, mezcla la harina, polvo de hornear y sal. Incorpora esta mezcla seca a los líquidos, poco a poco, con movimientos envolventes. Si queda muy espesa, agrega un chorrito de agua o leche.
Hornea: Vierte en el molde y hornea por 30-35 minutos, o hasta que al insertar un palillo salga limpio.
Enfría: Deja enfriar antes de desmoldar. Puedes espolvorear con azúcar glas o acompañar con frutas frescas.
Donde hay romero, el alma se alegra. Una torta que huele a campo y sabe a hogar.